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...Y que el silencio se convierta en carnaval...

Tal parece que la utopía, sobre todo del amor, es el error o la excusa de muchos;  de la celebración extralimitada en su búsqueda, encuentro y desencuentro;  nos deja al final una jaqueca en el corazón que no termina.... Y ahora no queda de otra que agregarnos al carnaval del despecho,  para sobrellevar la ansiedad con ésos cantos de dolor y ritmo, a una sola voz;  no hay mejor opción que agasajar al sufrimiento y cantarle un adiós prefechado,  con una despedida a sorbos, de tragos amargos que revitalizan... A Manolo; que todavía está del lado oscuro del lugar, entre vasos vacíos, aún sin ganas de bailar;  pero es cuestión de tiempo mientras se une a celebrar,  sabiendo que  sin canciones de los Fabulosos Cadillacs y La Mosca Tsé Tsé,  no hay realmente un festejo melancólico ... @manuelemus

Imaginando lo real...

Creando y recreando la escena del encuentro,  no me queda duda que lo primero y lo constante será siempre vernos.  A los ojos, en el otro, sin mirarnos pero vernos; siempre aquí;  donde no has estado, pero has venido a verme así...  P.S. No todas las personas son quienes creemos,          ni todos los versos son para quienes pensamos...

Cuando coinciden...

Lucas, sus huracanes El otro día instalé una fabrica de huracanes en la costa de La Florida, que se presta por tantas razones, y ahí nomás hice entrar en acción los helicoides turbinantes, los proyectarráfagas a neutrones comprimidos y los atorbellinadores de suspensión coloidal, todo al mismo tiempo para hacerme una idea de conjunto sobre la performance.          Por la radio y la televisión fue fácil seguir el derrotero de mi huracán (lo reivindico expresamente porque nunca faltan otros que se pueden calificar de espontáneos), y ahí te quiero ver porque mi huracán se metió en el Caribe a doscientos por hora, hizo polvo una docena de cayos, todas las palmeras de Jamaica, torció inexplicablemente hacia el este y se perdió por el lado de Trinidad arrebatando los instrumentos a numerosas "steel bands" que participaban en un festival adventista, todo esto entre otros daños que me impresiona un poco detallar porque lo que me gusta a mí es el huracán en ...

Una gata, un gato y un poeta...

A modo de tributo, no sólo a Sepúlveda y su "Historia de una Gaviota y del Gato que le Enseñó a Volar";  sino que vale dedicarlo a Zorbas; el gato grande, negro y gordo que llenó las páginas de dicha novela, y el felino que con su mismo nombre hacía de su lomo mi despertador cada mañana,  quien en efecto, olía a pantufla;  Y hoy ya es sólo parte de una sola historia con un mismo final.  Un fragmento de la historia aquí, en mi vida.  ... "Vas a volar. Todo el cielo será tuyo" - maulló Zorbas.  - "Nunca te olvidaré. Ni a los otros gatos, porque como decían los versos de Atxaga, su pequeño corazón era el de los equilibristas".  Zorbas permaneció allí contemplándola hasta que no supo si fueron las gotas de lluvia o las lágrimas las que empañaron sus ojos amarillos de gato grande, negro y gordo; de gato bueno, de gato noble, de gato de puerto.  Para Zorbas, uno de los nuestros. Estiremos los cuellos hacia la luna y maullemos l...

Post-it™ Mental

Como quien quiere guardar cada detalle de ese cuerpo que hoy nos dice adiós asomándose por última vez a la puerta,  pero que ésta vez no nos mira a la cara;  nos dá la espalda con el orgullo de quien logra escaparse, aún cuando el escape carezca de dignidad, o de alguien que persiga.  Así, pero al contrario;  quiero asegurarme de olvidar cada uno de los detalles que mi memoria quizá no piensa, pero archiva; y no necesito más basura emocional de la que barro día con día.  No pienso bloquear mi mente para no volverme loca; prefiero bordear la cordura consciente, no como un alcohólico que huye de su vicio, pues nunca puede llamársele una recuperación inteligente.  Así entonces,  busco recordar;  para olvidar, y deshilar cada escenario desdibujando con delicadeza, para no dañar. 

Con un día más, hay q sentir de más...

No es que mis días todavía sean en parte tuyos, pero es que no se trata de olvidar. Tú, en cambio no recuerdas nada; Y no precisamente por tu capacidad de olvido,  sino por tu cobardía de no enfrentarme ni siquiera en tu memoria, de no querer verme a los ojos , o quizá no poder hacerlo;  como si el desviarnos las miradas borrara nuestros actos, o sus consecuencias. Porque estamos ahí, justamente donde se respiran los recovecos vacíos; donde se degusta la amargura del después, y en nuestras narices se desvanece el parasiempre, dejando a su paso un hasta nunca, quizás prematuro , pero hasta ahora decidido;  que a la vuelta de la esquina no quiere mas que desahogarse, limpiarse la cara y continuar.

Sin zapatos...

Empiezo a reconocer mis pies,  no como aquellos enredados entre los tuyos y las sábanas, sino como el soporte q hoy me mantienen con la cabeza en alto; quizás la espalda nunca la he tenido erguida,  pero no vas a encoger más a mi persona,  con vulgares gestos de mezquinidad. Comienzo, los veo y los siento. su importancia parece hacerlos cada vez más pesados  o es que ahora me cuesta tanto caminar?  pero he de dar marcha al frente, pq el camino hacia adelante me aleja cada vez más...