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De nuevo, el viejo cortapensamientos...

La memoria y el olvido nos juegan trampas por igual.  Un estiramiento que se encoge, de pequeños que se hacen grandes; donde a veces alargamos tanto el recuerdo hasta romperse,  y otras muchas lo compactamos de tal modo que se pierde, para no volver jamás.  Hay una pequeña burla entre la amnesia y la intención,  que nos trae a la memoria cuán poco se domina  el comenzar, terminar, recordar y olvidar. Existe creo; una jugada por nuestra parte,  pues en esta partida donde influye tanto el tiempo hay un espacio que nos salva, nos rescata de caer en ese abismo entre los dos.  Es cierto, lo nuevo se hace viejo.  Pero cuando cambia de lugar,  lo viejo es nuevo, en otro lado;  una y otra vez. 

Carta Para Mí

He aprendido a despedirme, Sin decir adiós; Pero esta vez escribo para mí, Porque quizá tenga tiempo de leerme.

Que se pierda...

Porque cuando te escribo o pienso, Desde cualquier ángulo de la memoria, Siento de vuelta la complicidad de aquéllo, Como si supieras que es a tí a quien te hablo dentro, Aunque adentro ya no recuerde muy bien quien eras, Y ahora, no sepa en verdad quien eres. Si lo busco Todavía encuentro, no sé si un lazo; en pedazos o un retazo, Pero intenso de no ser, Lleno de ganas de no existir Lleno de muerte para salir a vivir. Lo que se busca, se encuentra; Y lo que se esconde, que se pierda...

Por el coraje de crecer...

Aprendi que los años son para mí. Sus dias, sus noches ; con mis cantos o reproches. Aprendí que aunque no es nada nuevo, hay muchas cosas nuevas, que el equilibrio está entre el propósito y el olvido; me he cansado tanto de la celebración de los deseos, q voy a canjearlos por certezas, sean dignas de festejar o no, al menos me reservo el derecho de admitir solo lo real. Aprendi q llenar las paredes de intenciones no me hace mejor, es tacharlas de la lista, por logro o entendimiento, lo q llena mi hoja interna de un sinfin de emociones q mezcladas entre sí, resultan en felicidad. Aprendí del tiempo q su vejez o juventud la decido yo; los relojes pocas veces están todos de acuerdo y esta noche alineamos el nuestro no en minutos sino en abrazos, para q luego corra segun los tiempos personales y sus propias decisiones. Aprendí q para entender, no debo dejar de aprender, y ahí reside mi receta para celebrar. Un brindis por los viejos pasos que nos llevan por nuevos c...

...Y que el silencio se convierta en carnaval...

Tal parece que la utopía, sobre todo del amor, es el error o la excusa de muchos;  de la celebración extralimitada en su búsqueda, encuentro y desencuentro;  nos deja al final una jaqueca en el corazón que no termina.... Y ahora no queda de otra que agregarnos al carnaval del despecho,  para sobrellevar la ansiedad con ésos cantos de dolor y ritmo, a una sola voz;  no hay mejor opción que agasajar al sufrimiento y cantarle un adiós prefechado,  con una despedida a sorbos, de tragos amargos que revitalizan... A Manolo; que todavía está del lado oscuro del lugar, entre vasos vacíos, aún sin ganas de bailar;  pero es cuestión de tiempo mientras se une a celebrar,  sabiendo que  sin canciones de los Fabulosos Cadillacs y La Mosca Tsé Tsé,  no hay realmente un festejo melancólico ... @manuelemus

Imaginando lo real...

Creando y recreando la escena del encuentro,  no me queda duda que lo primero y lo constante será siempre vernos.  A los ojos, en el otro, sin mirarnos pero vernos; siempre aquí;  donde no has estado, pero has venido a verme así...  P.S. No todas las personas son quienes creemos,          ni todos los versos son para quienes pensamos...

Cuando coinciden...

Lucas, sus huracanes El otro día instalé una fabrica de huracanes en la costa de La Florida, que se presta por tantas razones, y ahí nomás hice entrar en acción los helicoides turbinantes, los proyectarráfagas a neutrones comprimidos y los atorbellinadores de suspensión coloidal, todo al mismo tiempo para hacerme una idea de conjunto sobre la performance.          Por la radio y la televisión fue fácil seguir el derrotero de mi huracán (lo reivindico expresamente porque nunca faltan otros que se pueden calificar de espontáneos), y ahí te quiero ver porque mi huracán se metió en el Caribe a doscientos por hora, hizo polvo una docena de cayos, todas las palmeras de Jamaica, torció inexplicablemente hacia el este y se perdió por el lado de Trinidad arrebatando los instrumentos a numerosas "steel bands" que participaban en un festival adventista, todo esto entre otros daños que me impresiona un poco detallar porque lo que me gusta a mí es el huracán en ...